Se cumple 1 año de la fecha en la que todo se fue a la 💩.
Tanto el 5 de enero de 2020 como el de 2024 yo estaba en Bogotá, acompañada de la misma persona.
I
En 2020 caminé con él por las zonas verdes del Parque Simón Bolívar y del Parque El Lago, bajo el frío sol bogotano de una tarde de enero. Yo tenía mi corazón roto tratando de adivinar qué iba a ser de mi vida en adelante. Él se ofreció a acompañarme. Tomé su mano con ilusión acallando el miedo que asomaba en mi alma. Con ilusión sostuve ese vínculo a distancia mediado por una pandemia y apoyado en la virtualidad.
Se habló de matrimonio. Se habló de traslados. Se habló de acuerdos. Se habló tanto... que la conversación se volvió un monólogo vacío e incomprensible.
Años después, un eclipse anunció la llegada del silencio. Sin más pretextos que el trabajo, se enfrió la comunicación. Para finales de 2023, me sentía reclamando la atención de un gélido monolito que parecía anclado en mi vida y no me dejaba abandonar la suya.
II
El 5 de enero de 2024, para celebrar el aniversario de esa caminata e intentando suavizar el conflicto silencioso que dormía agazapado entre los dos, fuimos a El Goce Pagano. Conversamos otra vez. Ahora su respuesta no fue compañía y apoyo sino confrontación, palabras dolorosas, reclamos, pelea.
Quienes estaban el 5 de enero de 2024 por el sector de Las Aguas a medianoche, vieron a una loca pelirroja llorar y gritarle a un impasible hombre afro que la subió a un carro sin mediar palabra.
Ese 5 de enero de 2024 se acabó todo.
De aquella historia solo conservo la argolla con la fecha 05/01/2020 y los nombres secretos de él y yo. Conservo también el mal recuerdo de mi última noche en El Goce, sitio que amo y al que anhelo volver para celebrar mi cumpleaños de 2025.

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