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2020-12-11

NO ESTOY LOCA

 Yo no pude empezar de nuevo. Me siento sola. Sola porque, a pesar de que alguien dice amarme, ya no hay magia cuando conversamos. Se ha convertido en un soso esposo a distancia cuya charla se limita a no contarme nada, a hacer preguntas como de entrevista para aprender idiomas (¿Cómo estás? ¿Qué tal tu día?), sin ninguna emoción, sin coqueteo, sin nada.

Pensando en mi sensualidad perdida… sí es cierto que el aislamiento impuesto por la pandemia me dejó sin contacto humano, pero también pienso que siempre he asumido mi cuerpo como el menos deseado de todos los cuerpos femeninos. En ese orden de ideas, las erecciones masculinas serían como “la puntuación” que gana cada mujer según sea más o menos deseable. Las que he obtenido serían premios de consolación que iban a ser otorgados a otras competidoras que no las recibieron y, ante la urgencia de los jueces por entregarlas, me las habrían dado a mí. Ahora, al estar completamente fuera de competencia, nadie considera darme o dedicarme una ni siquiera por error. Me siento sola. Siento que yo debería merecer erecciones, sonrisas, cuidados, amor y nadie quiere brindármelos. Siento que soy indigna de tener un amor bonito, una persona linda que sienta alegría al verme, que sienta que yo hago su vida un poco mejor.

Se me olvidó cómo se siente vivir enamorada. Se me olvidó cómo es sentir que una persona te desea, te quiere ver feliz, cómo se siente que otro desee verte y quiera compartir su vida contigo. A mi edad eso es imposible de obtener.

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